Frío

El frío se coló debajo de las uñas y siquiera en largo ejercicio del tecleado diario fue suficiente para pelear el ardor helado que empezaba a llenar los huesos. El frío era tal, y él era un terco tal, que seguía tecleando sin detenerse aun cuando le parecía que sus músculos iban a reducirse a duras garras en la noche helada.

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